La gente de los Tigres tuvo un día difícil
en las tribunas, pero, al final, se ganó la batallaAl grito de: "Niñitas lloronas" el público caraquista les dio la bienvenida a los Tigres, que vieron pasar, en el primer inning, a cada bateador con una pita estruendosa. Luis Rodríguez fue la primera víctima.
El camarero de Aragua no había puesto ni siquiera un pie en el cajón de los bateadores cuando el público hizo su trabajo. Martín Prado, Héctor Giménez y, especialmente, Raúl Chávez le siguieron en orden.
Pero le tocaría al Caracas batear. Después del turno de José Castillo, quien puso a todo el mundo a bailar al ritmo del reggaetón El hacha, llegaría el primer gran momento de la noche, el turno de Jesús Guzmán, quien pese a poncharse encendió la tribuna de la izquierda. "Miguelito, mari&", gritaban con ganas los fanáticos caraquistas al grandeliga Miguel Cabrera, quien con un gesto desenfadado lo único que hizo fue reírse, como gozándose la situación. Y no es para menos, en el segundo inning los que se burlaron fueron los bengalíes, ya que con la anotación de su primera carrera el recinto quedó en silencio.
Pero Miguel no sería el único Cabrera abucheado de esa entrada. El jugador de los Leones Alex Cabrera también recibió lo suyo, afortunadamente para él pudo ligar un hit que cambió las pitas por aplausos.
Pese a que la tribuna de la izquierda se había robado el show con sus ácidos cánticos, la de la derecha también hizo su aporte. Al terminar la segunda entrada, los jugadores de los Tigres lanzaron, como usualmente se hace, la pelota hacia el público de la tribuna derecha, que no tardó para regresarla, al mejor estilo del Wrigley Field de Chicago, al hombre más repudiado por los capitalinos: Miguel Cabrera, quien de nuevo se gozó el momento.
En el tercer inning cambió definitivamente el ambiente en el Universitario. Tres jonrones de los Tigres, dos de ellos consecutivos, no sólo acallaron el lugar sino que desataron la furia de los seguidores de los Leones hacia su propio equipo, algo que usualmente ocurre. "Fuera, fuera", enunció con contundencia la mayoría de los 17.663 fanáticos que asistieron al cotejo al lanzador Justin Mallet y al manager Frank Kremblas.
A partir del cuarto inning los ánimos se calmaron, y es que un marcador 6-0 a favor de los aragüeños fue suficiente para silenciar un poco a la ansiosa barra caraquista. No obstante, la rabia capitalina estuvo dirigida a uno de los protagonistas del incidente del 5 de enero, el relevista de Aragua, Francisco Buttó. "¡Asesino, asesino!" entonaron, cual orquesta sinfónica, los caraquistas en el octavo y noveno actos.
Pese a que en la recta final del encuentro una parte de la afición capitalina abandonó el estadio, los fanáticos más fieles despertaron al canto de "Si se puede", y "Leo, Leo, Leo". Sin embargo, era demasiado tarde.
Así, y bajo estrictas medidas de seguridad, las camisetas del Caracas desaparecieron poco a poco del estadio Universitario.
Fuente: http://deportes.eluniversal.com/2009/01/19/beive_art_hostilidad-en-el-uni_1232789.shtml
Por Luiscarlos González - Foto Nicola Rocco
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