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Leones impuso su clase

Derrotó 7-6 a Lara, eliminándolo y forzando una jornada extra
El corredor emergente José Duarte aprovechó el descontrol del pitcher de Lara, Ramiro Mendoza, para llegar a salvo a la segunda almohadilla

El Caracas no logró el título anoche, de hecho ni siquiera pasó a la final, pero el solo hecho de ahuyentar la eliminación y de causar una jornada extra para definir la final bastó para que en la tribuna se celebrara como si fuera un campeonato.
Aunque más que gritos de júbilo pudieron haber sido de alivio, pues el juego lo iniciaron gritándole "¡fuera!" al abridor Julio Mateo.
Y es que cuando los Leones tomaron el bate, ya perdían 0-3. "Mateo no estaba en su mejor forma, lo mantuvimos hasta donde pudimos, pero para ello tenemos a buenos brazos en el bullpen", dijo Frank Kremblas.
La actuación de Mateo fue opaca, pero Julián Tavárez se las arregló para quedar peor. "No es el mismo Tavárez de antes", resumió el boricua Armando Ríos, que con su jonrón puso a su equipo arriba.
Pero la fiesta en el coso universitario se silenció por completo cuando Luis Ugueto, refrescó la memoria de aquel batazo que liquidó al Caracas en Barquisimeto, con un frío estacazo en el quinto que puso a los crepusculares arriba, 6-5.
El silencio casi se escuchaba entre los 14.329 aficionados que pagaron entradas anoche. Para mayor angustia, lo que no hizo Tavárez con sus 16 años de experiencia en Grandes Ligas lo hizo el joven Raúl Rivero, quien fue intraficable hasta que una lesión lo sacó en el sexto. "Fue un ángel que mandamos para que saliera", bromeó Ríos.
Lo que sí tocó el cielo y cayó en las gradas centrales fue el providencial batazo de Gregorio Petit en el séptimo, que devolvió el alma a la cueva melenuda y causó un coro que decía "¡Petit!" desde el respetable.
"Esas son las cosas que un equipo ganador hace, y por eso vamos a jugar un juego extra", asomó el experimentado Ríos, ya con 37 años de edad.
Lo que un equipo ganador también hace es cerrarle la puerta al rival, y eso fue lo que hizo el mejor relevo de la zafra.
Darwin Cubillán disfrutó tanto su par de ponches para callar la amenaza larense en el octavo, que hasta se quitó la gorra para gozárselo. Quizás el lanzador sabía lo que venía.
Franklin Gutiérrez se despidió esta campaña por la puerta grande. Con cuenta de 2-0, consiguió un hueco por la antesala para impulsar a José Duarte desde la inicial. "Estaba tan concentrado que ni siquiera escuchaba al público", confesó "el Guti", aunque tras su batazo tuvo que haber oído el festival que se tornó en su nombre.
Los gritos, aplausos y delirio fueron, irónicamente, el último recuerdo que se lleva Gutiérrez esta campaña. "Ya le informé al equipo, es una situación en la que no tengo opción", lamentó el jardinero quien viaja hoy a Seattle para un campamento.
Esto implica que el Caracas afrontará esta jornada de hoy sin Gutiérrez ni Cabrera, puesto que según Kremblas, ya no esperan la visita del "Samurai".
"Para nada. No cuento con él para mañana (hoy)", soltó con su estilo característico.
Pero en el equipo melenudo, las bajas parecen no importar. "Lo más importante es el ánimo dentro del club, y por ello ganamos hoy y podemos seguir ganando", expresó Gutiérrez.
Ese ánimo fue redondeado con otro salvado de José Ascanio, quien cuando vio que César Izturis estaba dominado con un globo, alzó sus brazos como si ganara el campeonato. Ante lo complicado del partido, del resultado en Maracaibo, esa celebración era de esperarse.
Por José Manuel Fernández - Foto Gil Montaño

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