En el outfield de la selección de Venezuela se encuentra una de sus fortalezas para el Clásico Mundial de Beisbol
El de Detroit es pieza clave
LAKELAND.- Venezuela en los últimos diez años ha regado con mimo sus jardines y el resultado es el florecimiento de tres generaciones de outfielders de grandesligas que se entrecruzan en el equipo que representará al país en el segundo Clásico Mundial de Beisbol. Si este torneo hubiera existido en 1995 la Vinotinto habría llevado patrulleros de las menores. En 2009 hay cuatro bigleaguers, estrellas dos de ellos, para cubrir tres posiciones.
Endy Chávez, cosecha de finales de los noventa, y Grégor Blanco, siembra del siglo XXI, se presentan como opciones para custodiar el jardín central. Bob Abreu y Magglio Ordóñez, debutantes en el beisbol profesional venezolano en la zafra 1991-1992, se alternarán en el bosque derecho. El país puede permitirse suntuosidades como esas porque sobra gente capaz para cuidar los bosques.
“Sí, Venezuela ha progresado mucho en ese aspecto”, coincide Abreu, quien fue uno de los primeros miembros de este pelotón de outfielders sólidos que ha enviado el país a MLB de dos lustros hacia acá. “Antes teníamos carencias al respecto y ahora hay mucha calidad, tenemos bastantes jardineros en las Grandes Ligas, y en posiciones regulares. Pienso que al aparecer figuras modélicas en esa posición los niños quieren jugarla también, para ser como ellas”.
“Sí, Venezuela ha progresado mucho en ese aspecto”, coincide Abreu, quien fue uno de los primeros miembros de este pelotón de outfielders sólidos que ha enviado el país a MLB de dos lustros hacia acá. “Antes teníamos carencias al respecto y ahora hay mucha calidad, tenemos bastantes jardineros en las Grandes Ligas, y en posiciones regulares. Pienso que al aparecer figuras modélicas en esa posición los niños quieren jugarla también, para ser como ellas”.
Chávez es un pelotero establecido en la gran carpa, bajo la cual ha acampado desde 2001. Ha sido titular dos veces, con mayor frecuencia cuarto outfielder. Blanco fue promovido el año pasado y de inmediato logró alinear a diario. Ambos son centerfielders naturales, buenos chocadores, veloces corredores.
“Es un problema agradable”, dijo el mánager Luis Sojo al ser consultado sobre cuál de ellos gozaría de prioridad en la alineación. La experiencia de Chávez, y su recorrido por el bigshow, persuadieron a Sojo de que el valenciano merecía la guarda del puesto ocho. Emocionado, Endy se declara listo para el envite. “Solamente vestir la camiseta vinotinto es una responsabilidad bien grande”, comenta Chávez. “Y abrir en el centerfield la hace todavía más grande. Estoy bastante emocionado, esto se sale de los límites de la profesión, aquí vas sólo para ganar, sin recibir nada a cambio”.
Blanco podría perfectamente ser el puesto ocho titular, por su contacto, alcance y capacidad de embasarse. Mas no hace de eso un punto de honor. “Nada más estar aquí es grande para mí”, sentencia el guairista.
Los derechos
En las carreras de Bob Abreu y Magglio Ordóñez hay abundantes similitudes. Firmaron para el profesional con apenas un año de diferencia, llegaron a las mayores casi al mismo tiempo, son righfielders ambos, bateadores de .300. Y ahora se intercalarán como patrulleros derechos de Venezuela en el Clásico.
Cuando uno esté en las praderas, el otro será designado. “Esos son los planes, concuerda Abreu. “Somos dos rightfielders naturales y estaremos turnándonos. Para mí lo más importante es representar a mi país, no importa la posición en la que vaya a jugar”.
Afortunadamente para Sojo, Ordóñez piensa exactamente igual. “Sojo es el mánager, él es el que toma las decisiones”, apunta el falconiano. “Yo estoy abierto a todas las opciones. Puedo ser BD, puedo jugar rightfield. Nosotros estamos aquí para ayudar a Venezuela a ganar”.
La manera como Sojo alterne a Ordóñez y a Abreu no preocupa en absoluto al astro de los Tigres de Detroit. “Simplemente, vamos a llegar y ver el lineup”, explica el toletero derecho. “No creo que alguno de nosotros se vaya a molestar si ve que no está jugando”.
A este tupido jardín se suma Carlos Guillén, quien en once años como ligamayorista ha vigilado los bosques apenas dos veces.
Miércoles 4 de marzo de 2009 6:49 AM
Por Carlos Valmore Rodríguez - Foto REUTERS
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