El choque tres de ambas finales significó el primer triunfo para el equipo que estaba abajo en la serie
CARACAS.- El tercer encuentro de una final a siete juegos significa cambio de sede y, en el caso de los enfrentamientos entre los eternos rivales, esto se tradujo en recoger los aperos y tomar la Autopista Regional del Centro para seguir las batallas en el estadio Universitario de Caracas.
En la 93-94, los Navegantes llegaron a Caracas con la soga al cuello. Su hogar terminó siendo un territorio hostil, al perder los dos primeros choques ante los Leones. El lanzador Donnie Wall recibió la responsabilidad de redirigir el timón de la nave, y con una hermética actuación de siete entradas de una sola carrera y ofensiva de 14 incogibles, logró inyectarle una buena dosis de adrenalina al Magallanes que logró conseguir el importante lauro de 7 a 2.
Al mánager de la galera, Tim Tolman decidió mover su lineup en busca de la reacción. Raúl “Tucupita” Marcano ocupó el puesto de Andrés Espinoza como designado, mientras que Eddy Díaz se ubicó en el lugar de Edgar Naveda. Entre ambos dieron seis hits y remolcaron dos anotaciones. De ahí en adelante, fueron piezas claves.
Battle dio la única alegría
El enfrentamiento número tres de la serie entre Caracas y Magallanes de la 96-97 se presentó con la misma situación que unos años atrás: dos a cero, solo que esta vez a favor de los bucaneros al momento de pisar el diamante de Los Chaguaramos.
Ese día, el club melenudo vio cómo el antesalista Howard Battle despertó del letargo ofensivo en el que estaba inmerso, para disparar un trueno en el episodio once para empujar a Gary Thurman y dejar en el terreno 5-4 a los carabobeños. “Me sentía algo deprimido porque tenemos un buen equipo y no habíamos podido demostrarlo”, señaló después de su batazo que significó el único triunfo metropolitano en esa final.
Fuente: http://www.liderendeportes.com/Noticias/?id=94835&sid=67
Sábado 23 de enero de 2010 6:19 AM
Por Leonardo Mendoza
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